jueves, 27 de febrero de 2014

JULIA PRILUTZKY FARNY

"Este sabor de Lágrimas"



15



Gris y más gris. No estás, y yo estoy triste



De una tristeza apenas explicable



Con palabras, y de una imperturbable



Soledad, que por ti nace y existe.



Siempre de gris, mi corazón se viste:



Polvo y humo, ceniza abominable



Y la envolvente bruma irrenunciable



Que estaba ayer. Y hoy. Y que persiste.



Gris a mí alrededor. Contra mi mano



La nube espesa se va abriendo en vano



Porque el fuego que soy, no está encendido



Y hay niebla en lo que miro y lo que toco.



Ah, yo no sé... Tal vez te odio un poco



Porque está gris y llueve y no has venido.







26



Ni una palabra quedará, siquiera,



Amor que eras mi amor, que eras mi vida.



Ya no te digo adiós, ni hay despedida



Ni volveré a llorar por lo que fuera.



Dónde quedó el terror frente a la espera,



Dónde el pretexto fácil de la huida:



Estoy de pronto, como adormecida,



Brazos ausentes, párpados de cera.



Amor que eras mi amor, estas tan lejos



Que tu imagen se vela en los espejos



Y está la niebla donde había llamas.



Oigo que rondas pero no te veo,



Vuelvo a escuchar tu voz, pero no creo.



Ya no importa si estás ni si me llamas.







29



Alguna vez, de pronto, me despierto:



Un dolor me recorre tenazmente,



Un dolor que está siempre, agazapado,



Por saltar, desde adentro.



Entonces tengo miedo.



Entonces, me doy cuenta que estoy sola



Frente a mí, frente a Dios, frente a un espejo



Lleno de mis imágenes,



De rostros polvorientos.



Estoy sola, pero siempre estoy sola:



Es lo único cierto.



El amor era un huésped,



La soledad es siempre el compañero



Que permanece al lado, inconmovible.



Lo único seguro, verdadero.



Oigo mi corazón, vieja campana



Que dobla y que golpea,



Que rebota en las sienes y en la nuca



Y en la boca y los dedos.



Es cierto, tengo miedo.



Miedo de no poder gritar, de pronto,



De que ya sea demasiado tarde



Para un ruego.



La costumbre ahoga las palabras



Y alarga el desencuentro.



Ah, tantas cosas quedarán ocultas,



Perdidas, sin recuerdo,



Tantas palabras que no fueron dichas,



Tantos gestos.



Unos dirán: Yo sé, la he conocido,



Fue una ardiente rebelde,



Se desolló las manos y la vida



Por defender los que creyó más débiles.



Otros dirán: Yo sé, la he conocido,



Era dura, malévola,



Avara de ternura, con la boca



Mostraba su desprecio.



Alguien dirá: Y cómo sonreía...



Qué importa



Lo que vendrá después del gran silencio.



Claro que tengo miedo.



Así, en la madrugada



Mientras algún dolor - un dolor, siempre -



Va hincando sus agujas en mi cuerpo,



Abro las manos en la sombra dulce



Para atrapar mi soledad, de nuevo,



Y me quedo a su lado, sin moverme,



Con los ojos abiertos



La vida detenida.



Toda mi sangre es un temor inmenso.





Este sabor de lagrimas

ANTOLOGIA DEL AMOR


15


Gris y más gris. No estás, y yo estoy triste










De una tristeza apenas explicable










Con palabras, y de una imperturbable










Soledad, que por ti nace y existe.










Siempre de gris, mi corazón se viste:










Polvo y humo, ceniza abominable










Y la envolvente bruma irrenunciable










Que estaba ayer. Y hoy. Y que persiste.










Gris a mí alrededor. Contra mi mano










La nube espesa se va abriendo en vano










Porque el fuego que soy, no está encendido










Y hay niebla en lo que miro y lo que toco.










Ah, yo no sé... Tal vez te odio un poco










Porque está gris y llueve y no has venido.






















26










Ni una palabra quedará, siquiera,










Amor que eras mi amor, que eras mi vida.










Ya no te digo adiós, ni hay despedida










Ni volveré a llorar por lo que fuera.










Dónde quedó el terror frente a la espera,










Dónde el pretexto fácil de la huida:










Estoy de pronto, como adormecida,










Brazos ausentes, párpados de cera.










Amor que eras mi amor, estas tan lejos










Que tu imagen se vela en los espejos










Y está la niebla donde había llamas.










Oigo que rondas pero no te veo,










Vuelvo a escuchar tu voz, pero no creo.










Ya no importa si estás ni si me llamas.






















29










Alguna vez, de pronto, me despierto:










Un dolor me recorre tenazmente,










Un dolor que está siempre, agazapado,










Por saltar, desde adentro.










Entonces tengo miedo.










Entonces, me doy cuenta que estoy sola










Frente a mí, frente a Dios, frente a un espejo










Lleno de mis imágenes,










De rostros polvorientos.










Estoy sola, pero siempre estoy sola:










Es lo único cierto.










El amor era un huésped,










La soledad es siempre el compañero










Que permanece al lado, inconmovible.










Lo único seguro, verdadero.










Oigo mi corazón, vieja campana










Que dobla y que golpea,










Que rebota en las sienes y en la nuca










Y en la boca y los dedos.










Es cierto, tengo miedo.










Miedo de no poder gritar, de pronto,










De que ya sea demasiado tarde










Para un ruego.










La costumbre ahoga las palabras










Y alarga el desencuentro.










Ah, tantas cosas quedarán ocultas,










Perdidas, sin recuerdo,










Tantas palabras que no fueron dichas,










Tantos gestos.










Unos dirán: Yo sé, la he conocido,










Fue una ardiente rebelde,










Se desolló las manos y la vida










Por defender los que creyó más débiles.










Otros dirán: Yo sé, la he conocido,










Era dura, malévola,










Avara de ternura, con la boca










Mostraba su desprecio.










Alguien dirá: Y cómo sonreía...










Qué importa










Lo que vendrá después del gran silencio.










Claro que tengo miedo.










Así, en la madrugada










Mientras algún dolor - un dolor, siempre -










Va hincando sus agujas en mi cuerpo,










Abro las manos en la sombra dulce










Para atrapar mi soledad, de nuevo,










Y me quedo a su lado, sin moverme,










Con los ojos abiertos










La vida detenida.










Toda mi sangre es un temor inmenso.






jueves, 24 de noviembre de 2011

viernes, 13 de noviembre de 2009

El lunes, a las diez.....

No te conoce el lomo de la piedra,
ni el rasgo negro donde te destrozas.
No te conoce tu recuerdo mudo
porque te has muerto para siempre.

                                     Ignacio Sanchez Mejia
 
COMO SE HACE LA MAQUINA DEL OLVIDO

Todos los comienzos son inutiles Capitan, la memoria esculca inutilmente por algo  que rompa los hilos que nos atan, algo que distraiga al monstruo que plantaste en lugar de mi conciencia que solo atormenta y sin embargo resuenan tus palabras, reverberantes , infinitas. Deseo liberarme de tus enseñanzas y ser yo , intento liberarme de ti en cada arcada, en cada expulsion que vomito hacia el desague, trato de desprender mi piel de todo lo que te oí, pero es inutil.

Ya es lunes, otra vez el gris inerte del hospital me abraza con la incongruencia de siempre , saludos y sonrisas forzadas , el olor de la asepcia es mas fuerte estos dias y la hipocresia de un mundo en el que nunca he podido encajar es mayor aunque esta hipocresia mia tambien es mayor. Son casi las 10 de la mañana y como siempre me espera el cafe en el consultorio, las historias clinicas apiladas en el escritorio y los pacientes impacientes como siempre. Me esperan las romanticonas canciones que pone la enfermera, la melodia pegagoza de algun cantoricillo de moda suena , no se el titulo pero es pegajosa y y habla de lo tipico, del sin ti, que te di todo y ahora te vas y etc etc, que joder , tanta simplcidad me mata y sin embargo es estupidamente cierto, deberian darles el Premio Nobel por tanta acertividad emocional y me enferma  reconocer que me gusta, pero mi eterna instatisfaccion  es mas fuerte asi que cambio, pongo algo de Jazz, no me gusta pero me da un aire intelectualoide que empeora la nausea  y entra el primer paciente.
Lo de siempre, enfermedades del alma que atormentan el cuerpo, una mujer vieja plomiza de tanto toser y enfermarse , todavia cree que vale la pena seguir viviendo y se aferra al sinfin de jarabes pastillas y polvos que le receto, al salir me mira y sonrie sardonicamente, se va repitiendo entre labios: no sufra tanto doctorcito , no sufra tanto.