viernes, 13 de noviembre de 2009

El lunes, a las diez.....

No te conoce el lomo de la piedra,
ni el rasgo negro donde te destrozas.
No te conoce tu recuerdo mudo
porque te has muerto para siempre.

                                     Ignacio Sanchez Mejia
 
COMO SE HACE LA MAQUINA DEL OLVIDO

Todos los comienzos son inutiles Capitan, la memoria esculca inutilmente por algo  que rompa los hilos que nos atan, algo que distraiga al monstruo que plantaste en lugar de mi conciencia que solo atormenta y sin embargo resuenan tus palabras, reverberantes , infinitas. Deseo liberarme de tus enseñanzas y ser yo , intento liberarme de ti en cada arcada, en cada expulsion que vomito hacia el desague, trato de desprender mi piel de todo lo que te oí, pero es inutil.

Ya es lunes, otra vez el gris inerte del hospital me abraza con la incongruencia de siempre , saludos y sonrisas forzadas , el olor de la asepcia es mas fuerte estos dias y la hipocresia de un mundo en el que nunca he podido encajar es mayor aunque esta hipocresia mia tambien es mayor. Son casi las 10 de la mañana y como siempre me espera el cafe en el consultorio, las historias clinicas apiladas en el escritorio y los pacientes impacientes como siempre. Me esperan las romanticonas canciones que pone la enfermera, la melodia pegagoza de algun cantoricillo de moda suena , no se el titulo pero es pegajosa y y habla de lo tipico, del sin ti, que te di todo y ahora te vas y etc etc, que joder , tanta simplcidad me mata y sin embargo es estupidamente cierto, deberian darles el Premio Nobel por tanta acertividad emocional y me enferma  reconocer que me gusta, pero mi eterna instatisfaccion  es mas fuerte asi que cambio, pongo algo de Jazz, no me gusta pero me da un aire intelectualoide que empeora la nausea  y entra el primer paciente.
Lo de siempre, enfermedades del alma que atormentan el cuerpo, una mujer vieja plomiza de tanto toser y enfermarse , todavia cree que vale la pena seguir viviendo y se aferra al sinfin de jarabes pastillas y polvos que le receto, al salir me mira y sonrie sardonicamente, se va repitiendo entre labios: no sufra tanto doctorcito , no sufra tanto.